La base de la motivación

Para que pueda existir motivación en cualquier trabajador, es necesario crear primero el clima adecuado.

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La motivación laboral es una cuestión de gran relevancia para las empresas. Una plantilla motivada se traduce en una mayor productividad con motivo del mayor rendimiento laboral y de los menores costes derivados de la rotación de personal. No obstante, la motivación laboral también es muy importante para los propios trabajadores. Es la base para poder establecer una sana relación trabajador-empresa permitiendo de esta manera que el trabajador se sienta cómodo y feliz en su puesto y empresa.

Pero, ¿Es esta motivación intrínseca de cada trabajador o puede propiciarse por la propia empresa? En el corto plazo, la motivación laboral puede verse muy afectada por factores exógenos y experiencias pasadas. Puede haber personas altamente motivadas por el mero hecho de cambiar de trabajo y otras totalmente desmotivadas por una complicada situación familiar.
No obstante, durante el largo maratón de la vida laboral, casi cualquier situación termina por convertirse en rutina, siendo muy importante por tanto, construir un clima adecuado para cada trabajador que permita y fomente su motivación laboral. En otras palabras, para que pueda existir una motivación sostenible en el largo plazo, es necesario primero que el puesto de trabajo garantice al trabajador sus necesidades laborales.

En el primer peldaño de necesidades encontraríamos las esenciales.
Son necesidades comunes a todos los trabajadores y deberían estar garantizadas en todo momento. De hecho, salvo por razones de primera necesidad, pocas personas estarían dispuestas a desempeñar un trabajo que no garantice estas necesidades esenciales, con lo que carece de sentido plantearse o hablar de motivación sostenible en estos casos. En este ámbito estarían clasificadas las necesidades sobre los derechos humanos, el cumplimiento de la ley y la ética, la igualdad laboral, la no discriminación racial y/o por creencias, etc.

En el segundo peldaño de la pirámide, encontraríamos unas necesidades más específicas para cada trabajador. Concretamente, dichas necesidades están directamente relacionadas con el estilo de vida de cada trabajador, el cuál no sólo es personal y único para cada individuo, sino que además cambia en función de la situación personal de cada momento.
Si un trabajador anhela pasar más tiempo con su familia, probablemente para que se sienta motivada y realizada en su puesto de trabajo, los aspectos básicos del mismo deberán dar mucha importancia y estar focalizados en dar facilidades para la conciliación laboral con la vida personal.
En cambio, hay trabajadores que buscan ante todo llegar a lo alto de la pirámide jerárquica. Si estas personas perciben que su puesto de trabajo no les permite alcanzar dicho nivel o incluso no al ritmo esperado, tarde o temprano su ilusión ira desapareciendo junto con su motivación.
Otras personas, se ven temerosas de poder desarrollar su puesto de trabajo de manera satisfactoria sin recibir la formación adecuada. Hay trabajadores que se sienten desactualizados por el continuo cambio del mundo laboral, o inseguros como en el caso de estudiantes, reincorporaciones tras una prologada baja y cambios en la carrera profesional. La formación sería en estos casos la base para poder propiciar su motivación personal luchando a la vez contra la frustración profesional.
Muchos trabajadores sienten la necesidad de conocer mundo y diferentes culturas. No obstante, no es fácil cambiar de ciudad o país sin trabajo. Es por ello que la posibilidad de movilidad geográfica dentro de la empresa es un factor determinante para satisfacer las necesidades específicas de estas personas con ganas de cambio.
Por último, no es de extrañar que para muchos trabajadores el ambiente laboral influya en gran medida sobre su comodidad y estado de ánimo no sólo mientras desempeña sus funciones sino una vez terminada la jornada laboral. Para estas personas, es indispensable un buen ambiente laboral en el puesto de trabajo para poder sentirse motivado.

Si bien el primer peldaño podría considerarse como un marco común válido para todas las personas, el segundo es específico de cada trabajador. Por tanto, para mantener el rendimiento en el futuro y sentar las bases de una sana relación laboral, es esencial fomentar en todo momento la mejor asignación persona- puesto de trabajo posible.

Autor: JobPolo, S.L.